lunes, noviembre 06, 2006

Entre el Feudalismo y el Fascismo, visiones de la ciudad

Muro Lanin, la construcción de un paisaje para la segregación.

¿Cómo se construye una ciudad? ¿Cuáles son los espacios verdaderamente públicos y los verdaderamente privados? ¿Cuándo los espacios públicos pueden cumplir esa función sólo para una clase de “público”? Partimos plateando estas preguntas que pudiesen ser la base para una reflexión en cuanto a la creación de un plan que regule el crecimiento urbano y que propenda a brindar espacios para el desarrollo integral de quienes cohabitamos en ese espacio. Sin embargo, en esta ocasión estas interrogantes se presentan para denunciar reflexivamente a quienes están hoy pensando y construyendo la cuidad.

Cuando uno observa el Pianista, la Lista de Shlinder u otros fimls que retratan aquel horrible pedazo de la historia de la humanidad, una de las cosas que más impactan, a parte de las torturas, la persecución y el exterminio, es el paisaje; la construcción arquitectónica para la segregación que levanto el fascismo, los gethos. Encuadres amurallados que hacían más sombrías aún las vidas de quienes eran arrojados a esas minialdeas cárceles en que el único horizonte era una gran pared que impedía ver el sol y que sólo dejaba ver el brillo de una ametralladora que apunta desde arriba. Si uno sigue hacia atrás en la historia, seguirá encontrando la idea de la construcción del espacio para la exclusión, para el distanciamiento de esos “otros”: los bárbaros, los ladrones, los musulmanes, etc. Cuando el renacimiento comenzó a recuperar las ideas clásicas del pensamiento grecorromano y comenzó a fundar ciudades en las que los espacios privados del señor feudal, iban cediendo paso a los espacios públicos donde emergía el ciudadano, las ciudades volvieron a pensarse como esa extención de lo privado en la que dichos ciudadanos comparten y se desarrollan integralmente como sujetos iguales y libres. Al parecer esos más de quinientos años poco han ayudado a que pensemos en construir ciudades para personas, al parecer muchos hoy prefieren el proyecto de cuidad que construyó el feudalismo y que recuperó el fascismo alemán. Hoy el mercado levanta murallas para asegurar a sus siervos “protección militar y evangelización” mientras estos siervos le deben respeto y lealtad. Es triste que no se aprenda del pasado y que algunos grupos sigan pensando en que podrán vivir toda la vida en sus burbujas amuralladas sin contacto con los bárbaros que amenazan desde afuera. Murallas y púas, guardias y zanjas; aseguran la vida de quienes nunca conocerán a esos “otros”.
En nuestra cuidad de Temuco existen espacios donde se puede observar la realidad que vivió Europa occidentental desde el siglo IX al XII. El señor Feudal está en su escritorio de su constructora y su feudo está rodeado de murallas y de un zanjón en el que al parecer el clima de la IX región no permitió que anidasen cocodrilos o moustros acuáticos de cualquier especie. El llamado por los pobladores “Muro de Lanin” divide dos realidades distintas, por un lado los bárbaros que habitan en medio del barro en mediaguas o que viven en casas de subsidio y por el otro los habitantes de la Villa San Andrés. El año pasado fue bastante bullado en la prensa regional el caso de los vecinos de esta última villa que reclamaban por los continuos ataques que desde Lanin (al otro lado del muro) se les realizaba, con piedras e incluso con balas. Los vecinos de la Villa San Andrés, bastante acertadamente culpaban a la constructora por esa situación ya que ésta según ellos opinaban era la responsable de “haberlos llevado a vivir en ese lugar”. “Nosotros no tenemos la culpa de vivir en este lugar, la constructora debiese haber buscado otro lugar”, decían. Si bien puede tener cierto grado de certeza lo pronunciado por los vecinos de la San Andrés, lo extraño es que éstos en ningún lugar (al menos en lo mostrado por la prensa) se refieran a lo violento que significa para esos “otros” que llevan años viviendo entre el barro que se instalen frente a su excluido territorio casas en evidentes mejores condiciones y que aparte por el prejuicio y la “seguridad” se levante un muro de más de dos metros para separarlos. Es extraño que ningún vecino de la San Andrés se refiriera a los niños que crecen al otro lado del muro, que ninguno de los entrevistados se pregunte cuál es conciencia que están formando esos pequeños que desde sus primeros años están condenados a vivir tras el muro por que los del otro lado tiene miedo a su persona. O que en esa misma laya se pregunten por sus propios hijos, cuál es la conciencia social que en éstos se está formando; acaso pensaran que toda la vida podrá vivir entre muros que aseguren que no tendrán contacto con los “otros”, acaso será sano para un niño, sujeto social, pensar que todos los que no se encuentran dentro de la muralla son ladrones que pueden venir a su casa y robar todo. Qué sujetos sociales, que ciudadanos, se está creando ese paisaje.

Es extraño que los paisajes públicos se nuclealicen cada vez más, en la propia Villa San Andrés existen pasajes enrejados, qué indicará eso: ¿son cada vez menos los buenos? Este artículo no pretende ser un ataque a quienes habitan del lado hermoseado del muro, porque es cierto que la necesidad de la casa propia y el discurso y la psicosis colectiva de la seguridad muchas veces hace que justifiquemos la exclusión Este artículo invita a pensar que no seremos más seguros mientras sigamos segregando a un gran grupo de la sociedad, mientras pensemos que los malos están fuera de mi espacio; de ese espacio que es de todos- de los buenos y de los malos-, y que por más que un muro intente separar los espacios no podrá ser la coraza que impida que las personas de distinta clase se relacionen.

Los muros no son garantes de paz, sólo la igualdad de accesos y la convivencia entre iguales asegurará una relación fraterna y una construcción de ciudades plenas y no de “no lugares” ni de propiedades enmuralladas que sean el registro tácito de que unos tienen más y otros menos.
¡Basta de discriminación! ¡Abajo el muro Lanin!

Raúl Hérnan Contreras Román
Estudiante Antropología UCT
raulantu@hotmail.com

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La desigualdad en Temuco se levanta con igual fuerza que el muro de la Lanin.
La línea del tren se levanta como un muro. Solo a dos cuadras del centro de Temuco gente se alimenta de los basureros, la droga se toma calles enteras.
PICHICAUTIN también es segregada por lo físico.
Compañero su artículo nos invita a reflexionar nuestro entorno y mejor aun crear nuestro entorno.

Anónimo dijo...

Me gusto mucho el analizis hecho y la foto muestra claramente que no es solo un relato sino una realidad que pasa no solo en temuco en mucho lugares, donde la gente habla de que debos unirnos, debemos gererar redes debemos ser aqui y alla pero al momento de hacer algo por cambiar la sociedad atacamos y hasta hay llega la conciencia ciudadana porque nos sentimos atacados, pero no pensamos k con un muro no tan estamos excluyendo animales que se cercan sino que a personas de las cuales despues hablamos que debemos incluir en politicas publicas en y en todo tipo de proyectos pero al momento de cambir la realidad somos los primeros en tirar la primera piedra y acusarlos de ladrones y tantos otras cosas por la fobia de ver que viven en un sector marginal porque la sociedad capitalista los ha dejado como desperdicio, ya que como seres no los necesita sino aquel que momentaniamente puede seguir consumiendo es aquel que debe permanecer intacto, que tristeza haber pasado a ser solo eso desecho en la sociedad me da mucha lastima ver a donde hemos llegado porque no es basura lo que limitan esos muros sino k es gente con ganas de cambiar su realidad con sueños y esperanzas al igual que cualkiera...

* dijo...

muy buena la reflexion que realizo el compañero.
el Tema de la segregacion en tos territorios urbanos es de mucha relevancia, hoy tambien lo fue ayer, creo que lo que puedo rescatar o deducir ,es lo de la sicosis colectiva que tenemos en nuestras mentes, tenemos una fijacion que la pobreza es sinonimo de delincuencia, o que personas con menor poder adquisitivo nos van atacar, si bien existe una relacion, no puede ser una generalizacion ni tampoco puede ser una fijacion en nuestras mentes, talvez abrir los ojos no solo en lo "lindo de temuKO" no solo avenida alemania es temuco, muchos sectores son segregados no solo por un muro, tambien por una linea del tren o el mismo barro puede ser un elemeto para henterrarnos mas en lo que es segregacion.